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CUIDADOS DE LA ORQUÍDEA

CUIDADOS DE LA ORQUÍDEA

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guía completa de los Cuidados de la orquídea articulo escrito por : Marta Rosique fuente. https://www.planteaenverde.es

Cuidados básicos de la orquídea Phalaepnopsis, trucos y consejos para mantenerla sana

La Orquídea Phalaepnopsis es una de las plantas de interior más conocidas y populares, sin embargo, sus cuidados y necesidades son un misterio para muchos ¿Quién no se ha preguntado por qué esa orquídea que mostraba sus flores con orgullo en su día nunca volvió a dar flores?

Primero, hay que entenderla
No es que sea una exquisita, es que está desubicada.

Los cuidados de la orquídea no resultan tan extravagantes cuando entendemos el origen de esta planta. De origen tropical y carácter epífito (vive en las ramas y troncos de los árboles) está acostumbrada a unas condiciones tropicales muy concretas: Elevada humedad, temperaturas altas, bastantes horas de luz pero no directa -en su ambiente natural se la filtran las hojas superiores de los árboles- y alternancia entre lluvias intensas y sequedad en las raíces. Ten en cuenta que al vivir en los troncos de los árboles, sus raíces no están en contacto con el suelo, que es el componente que mantiene las raíces húmedas durante más tiempo, en el caso de las orquídeas, una vez pasadas las lluvias intensas típicas de los trópicos, las raíces no tienen más contacto con el agua que la que puedan absorber de la humedad ambiental. Este vistazo por encima a sus orígenes nos pueden dar una idea de porque la vemos decaer cuando la tratamos cómo cualquier otra planta de interior, y la solución es sencilla, solo tenemos que hacerla sentir cómo en casa. Allá van unos consejos:

1.Luz
Cómo hemos explicado arriba, la orquídea es muy exigente en luz, pero esta no debe ser directa, lo ideal es colocarla en una ventana orientada al norte, o tras una cortina que filtre la luz.

Si nos quedamos cortos: Si la planta no recibe suficiente luz lo notarás porque sus hojas se vuelven más oscuras (en casos extremos amarillearán y caerán) y porque no florecerá.
Si nos pasamos: La planta se deshidratará ante luz directa.
La luz de las raíces
Un error bastante común en el cuidado de la orquídea es utilizar recipientes que tapen la luz de las raíces. Recuerda, viven en los árboles, y no reciben luz directa, así que han desarrollado una manera muy ingeniosa para poder aprovechar al máximo toda esa luz: realizan la fotosíntesis también en las raíces. En su ambiente natural, las raíces no están encerradas y juntas, si no que se desperdigan por toda la superficie de la corteza del árbol. Por eso es importante que el recipiente deje pasar la luz, es decir, que sea transparente. Sobre todo en los casos en los que la luz sea un factor limitante.

2. Agua
El agua es, junto con la luz, uno de los puntos más complejos en el cuidado de orquídeas. Pero una vez le tenemos pillado el truco, resulta bastante sencillo mantenerlas sanas.

El riego
Cuando la orquídea se encuentra en su medio natural, recibe grandes cantidades de agua durante las precipitaciones, sin embargo, cuando la lluvia para, la planta no tiene más agua que la que ha captado durante la lluvia (sus raíces funcionan como pequeños almacenes de agua) y de la humedad ambiental. Por eso, cuando regamos demasiado a menudo o no garantizamos un buen drenaje, las raíces se pudren. Otro problema bastante habitual con las orquídeas es regar muchas veces pero de manera escasa, de modo que no dejamos que las raíces absorban y retengan el agua necesaria.
Lo ideal para las orquídeas son riegos abundantes y espaciados, garantizando el drenaje del exceso de agua entre los riegos.

La forma más fácil de conseguir este efecto es sumergiendo la maceta (sin llegar a mojar la parte superior ni las hojas) en un recipiente con agua durante 10 minutos, y dejándola escurrir después para eliminar el exceso de agua del sustrato. Este proceso lo podemos realizar una vez a la semana, o cuando las raíces empiecen a mostrarse grises.

Consejos en el riego de orquídeas:

Si vivimos en zonas de agua muy dura, es recomendable utilizar agua filtrada o agua de lluvia.
No mojes nunca el núcleo donde se juntan las hojas, ya que se estanca y provoca que estas se pudran.
Si tienes varias plantas de orquídea, riégalas por separado, pueden trasmitirse enfermedades. Utiliza el agua para regar otras variedades de plantas, no la desperdicies ;).
Puedes agujerear la maceta con un pequeño soldador o punzón, para que el agua se evapore con mayor facilidad.
Es mejor regar por la mañana, ya que por la noche las temperaturas son más bajas y tarda más en evaporarse.
La humedad ambiental
La humedad ambiental es otro factor importante que debemos tener en cuenta, la orquídea phalaepnopsis requiere una humedad ambiental del 50 al 80%. Podemos mantener esta humedad de varias formas:

Vaporizando agua de forma habitual sobre las hojas (sin que caiga agua en el centro de las hojas y sin mojar las flores, durarán menos)
Colocando la maceta sobre una capa de bolas de arcilla que retienen el agua, durante su evaporación incrementarán la humedad del aire de alrededor de la maceta.
Colocando recipientes de agua cerca de las plantas.
Colocando todas las plantas cercas, así generaremos un microclima con mayor humedad.
3. La temperatura
Al ser una planta tropical necesita temperaturas estables que no pasen de los 30ºC ni bajen de los 15ºC. Para provocar la floración es importante provocar un cambio de temperatura de 10ºC entre el día y la noche (Puedes colocar durante unas tres semanas – en Otoño o Primavera- la maceta en un lugar más fresco, donde la temperatura nocturna ronde los 15ºC, cuando la planta desarrolle inflorescencias, ya la podremos volver a colocar en su emplazamiento definitivo.

4. La ventilación
Las orquídeas necesitan ambientes bien ventilados y oxigenados, sin embargo no soportan bien las corrientes fuertes de aire. La falta de ventilación puede provocar la aparición de hongos y otras enfermedades.

5. El sustrato
El sustrato preparado para orquídeas epífitas es la mejor opción, ya que garantiza un drenaje y una aireación excelente, dejando espacio para el desarrollo de las raíces en sus cavidades.

Consejos:

Límpialo con agua antes de usarlo por primera vez.
Renuévalo cada 2-3 años en el momento de realizar el trasplante.
6. El fertilizante
El sustrato sobre el que crecen las orquídeas no contiene nutrientes, ya que simula su ambiente natural, la corteza de los árboles. Por ello resulta necesario abonar periódicamente nuestra orquídea. Los nutrientes más importantes para las plantas son el Nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K). Cada uno de ellos tiene una función diferente, por lo que según la etapa de desarrollo en la que se encuentre nuestra orquídea necesitará más cantidad de uno que de otro. Este es un concepto muy básico que nos facilitará la decisión de compra en el fertilizante de cualquier planta, así que atento.

Los fertilizantes deben incluir en su composición sus concentraciones de nitrógeno, fósforo y potasio, generalmente expresado de forma numérica en este formato: (30:10:10) o (10:30:20) siendo los números las proporciones de cada nutriente en este orden (N:P:K), es decir, el primer número se refiere al nitrógeno, el segundo al fósforo y el tercero al potasio.

De este modo, con un solo vistazo al fertilizante podemos saber cuál es el nutriente predominante, pero.. ¿Cuándo usar cada uno de ellos?

Fase de crecimiento: El nitrógeno es el nutriente encargado del desarrollo de las hojas y los brotes, por lo que resulta esencial en la fase de crecimiento de la planta. En la fórmula buscaremos que el primer número sea el más alto (A:a:a).
Fase de floración: se disminuye el nitrógeno y se aumenta la proporción de fósforo y potasio, imprescindibles para la floración y el desarrollo radicular.
Resto del año: la mayor parte del tiempo la orquídea necesita un fertilizante con unas proporciones equilibradas de los 3 nutrientes. Lo ideal es hacerlo una vez cada 4 semanas.
¿Cómo aplicar el fertilizante?
Lo ideal es aplicar el fertilizante durante el riego por inmersión, aplicando la cantidad de fertilizante necesaria en el agua.

7. Las varas
Una duda bastante frecuente es la de si es necesario cortar la vara floral una vez las flores se hayan caído.

La vara se ha secado: En el caso que la vara floral se haya secado lo mejor es cortarla por la base.
Las flores se han caído pero la vara no se ha secado: puedes cortar la vara justo por encima del primer nudo (crecerá una nueva vara de él) o dejarla, especialmente recomendable esto último en la variedad híbrida phalaepnopsis violácea, que genera flores de manera continua en la misma vara.
8. El trasplante
Cada dos-tres años, después de realizar la floración (nunca durante), es aconsejable realizar el trasplante.

Pasos a seguir:
1. Riega por inmersión la orquídea
Al absorber el agua, las raíces estarán más flexibles y serán menos propensas a romperse o a sufrir daños.

2. Retira la planta de la maceta
3. Elimina las raíces muertas o dañadas.
Es decir: Raíces podridas, con hongos, o de aspecto seco y marrón. Para esto es aconsejable desinfectar las tijeras con un poco de alcohol previamente. Para evitar su infección, es recomendable aplicar un fungicida. El propóleo, tiene propiedades, bactericidas y fungicidas, aparte de propiedades anestésicas, antiinflamatorias y cicatrizantes. Controla los microorganismos patógenos al obstaculizar su entrada a través de los brotes tiernos, por lo que es antiséptico y antivírico. Además induce a la planta a aumentar sus defensas naturales.

4. Trasplantar en un tiesto nuevo
Este deberá estar previamente desinfectado. El sustrato también deberá ser nuevo nunca reutilices el sustrato anterior. Es recomendable dejar algunas raíces superiores sin enterrar.

5. Cuidados después del trasplante
No riegues inmediatamente después del trasplante, deja un par de días para que las raíces se asienten. Protégela de la luz solar para que no se deshidrate y aplica agua con un vaporizador para mantener la humedad. Es importante no abonar hasta que haya pasado un mes.


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